Ese fue el titulo de una inusual tertulia que se celebró en la Peña Taurina Ortega Cano, ubicada en el Barrio de Peral , el 2 de mayo de 1986.
En ella, un buen aficionado a la fiesta y gran entendido en vinos, de nombre José Pascual Alonso García, deleitaba a los presentes con una charla donde exponía el paralelismo que existe entre el toro y el vino.
Podemos encontrar semejanza a la hora de seleccionar las vides y el toro de lidia. Las vides que se van a elegir para la elaboración del vino, son seleccionadas de acuerdo con la climatología del lugar, índice pluviométrico, estudio del terreno o marco de plantación ….., de igual manera, en el mundo taurino, cuando se desea obtener ganado bravo, se seleccionan sementales, se eligen vacas, para futuras generaciones de ganado que aporte trapío, casta, cara, bravura ……
La prueba de calidad del ganado se efectúa mediante tientas de vacas y sementales, que ofrecerán sus mejores resultados y su mejor momento, con los años precisos.
El vino será controlado mediante catas progresivas y continuadas, que permitirán un mejor desarrollo de sus cualidades organoelécticas, con el paso de los años, o sea, con su “Casta” en suma su “Bouquet”.
Otra señal inequívoca del nexo de unión entre el vino y el toro, venia a decir José Pascual Alonso, son los vinos que proclaman en sus etiquetas nombres taurinos tales como, Pura Sangre, Sangre Brava, y que decir del popular “Sangre de Toro” de Bodegas Torres, que en el mundo entero es conocido por el “torico” que pende de su gollete.
Los vinos, igual que los toros, hacen su aparición en la plaza y en la copa, respectivamente, con una impetuosidad que en principio nos predispone a evaluar su bravura, así acudirán al capote y al olfato, y entraran en “varas” al ser degustados, poniendo a prueba su casta y carácter. Tanto un buen vino, como un toro bravo, necesitan encontrar un paladar que sepa saborear y enaltecer sus virtudes y un buen aficionado que sepa apreciar las cualidades del morlaco.
Podemos encontrar semejanza a la hora de seleccionar las vides y el toro de lidia. Las vides que se van a elegir para la elaboración del vino, son seleccionadas de acuerdo con la climatología del lugar, índice pluviométrico, estudio del terreno o marco de plantación ….., de igual manera, en el mundo taurino, cuando se desea obtener ganado bravo, se seleccionan sementales, se eligen vacas, para futuras generaciones de ganado que aporte trapío, casta, cara, bravura ……
La prueba de calidad del ganado se efectúa mediante tientas de vacas y sementales, que ofrecerán sus mejores resultados y su mejor momento, con los años precisos.
El vino será controlado mediante catas progresivas y continuadas, que permitirán un mejor desarrollo de sus cualidades organoelécticas, con el paso de los años, o sea, con su “Casta” en suma su “Bouquet”.
Otra señal inequívoca del nexo de unión entre el vino y el toro, venia a decir José Pascual Alonso, son los vinos que proclaman en sus etiquetas nombres taurinos tales como, Pura Sangre, Sangre Brava, y que decir del popular “Sangre de Toro” de Bodegas Torres, que en el mundo entero es conocido por el “torico” que pende de su gollete.
Los vinos, igual que los toros, hacen su aparición en la plaza y en la copa, respectivamente, con una impetuosidad que en principio nos predispone a evaluar su bravura, así acudirán al capote y al olfato, y entraran en “varas” al ser degustados, poniendo a prueba su casta y carácter. Tanto un buen vino, como un toro bravo, necesitan encontrar un paladar que sepa saborear y enaltecer sus virtudes y un buen aficionado que sepa apreciar las cualidades del morlaco.


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